Un sistema de transporte centralizado para dar soporte a la logística conforma el corazón tecnológico del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). El proyecto viene a reemplazar el actual sistema de transporte por carros o a través de sistemas neumáticos que se encuentran obsoletos «porque responden a una gestión paralela y aislada, sin coordinación», según el responsable técnico del nuevo proyecto del HUCA, Josu Jiménez, que ayer intervino en una mesa sobre la renovación tecnológica de los hospitales en el transcurso del Congreso nacional de maestros industriales y técnicos de mantenimiento del sector sanitario.
El trabajo que hasta ahora hacían los celadores o los pinches de cocina transportando los menús, material de farmacia, lencería, residuos y otros suministros de carácter genérico será asumido ahora por once robots que operarán desde la planta -2 de la ciudad sanitaria de La Corredoria. Además de racionalizar y optimizar los tiempos del suministro, el sistema garantiza la flexibilidad suficiente para incorporar posibles variaciones en la carga de trabajo. «Es algo que nos interesa a todos. Es lo que va a venir y un reto que nos puede motivar para trabajar en el hospital», concluyó el responsable técnico del HUCA. El nuevo sistema logístico robotizado funcionará de forma idéntica al implantado en el Hospital de Las Palmas hace 10 años. En Asturias dará servicio a los 36 quirófanos y 1.100 camas del complejo de La Corredoria. Superada ya la fase de planificación, los gestores del nuevo hospital se encuentran ahora inmersos en la selección de proveedores. Los once robots dispondrán de cuatro muelles de carga (almacén, suministros generales, farmacia y lencería) y tantos muelles de descarga como unidades de hospitalización (27), con tres puntos en cada una de las 9 plantas del Hospital. Por definir está aún el servicio que aportará al área de consultas externas y servicios centrales del Hospital.
Dámaso Bances, subdirector de gestión y servicios generales del HUCA, abundó en la ventaja del nuevo edificio para facilitar «cambios organizativos» que mejoren la eficiencia del sistema sanitario.
viernes, 1 de mayo de 2015
El futuro de los robots
Madrid presenta el futuro de los robots
“Hace mucho tiempo en una galaxia lejana, muy lejana…”. Es el arranque de una versión de Star Wars que dura apenas un minuto. Y el cuentacuentos que la declama, con voz sintética y femenina, esNao, un robot doméstico ya a la venta por 6.000 euros. Darse este caro capricho —que el responsable de Juguetrónica, Daniel Bayón, compara con el de comprarse “la tele de última generación”— marca la aún larga distancia que queda por recorrer para que los robots humanoides formen parte de nuestras vidas. Pero eso no quiere decir que no sea un sector de hirviente creatividad.
La muestra más amplia que pueda encontrarse en el mundo se cita en Madrid, en el hotel Meliá Castilla, desde hoy hasta el próximo jueves 18 de noviembre. Humanoids 2014 —título elegido para esta edición por la Conferencia Internacional sobre Robots Humanoides que se celebra anualmente— reúne a más de 400 investigadores de todo el globo durante estos tres días para hablar de lo más candente en esa robótica que busca emular, y a veces llanamente sustituir, al hombre. “Sí. Nos sustituirán en unos trabajos, pero también generarán nuevos tipos de empleos”, asegura Eric Meyhofer uno de los expertos del Centro Nacional de Ingeniería Robótica de Estados Unidos.
El robot que Meyhofer ha presentado esta mañana, CHIMP, desarrollado en la Universidad Carnagie Mellow (EEUU), es capaz de levantar 150 kilos de peso, conducir un vehículo o hacer cualquier otro tipo de tarea con “la fuerza de cuatro hombres”. Se pensó como el operador ideal en un desastre como el del reactor de Fukushima, capaz de realizar tareas complejas en situaciones extremas, pero Meyhofer afirma que ya hay empresas interesadas en llevar esta investigación a la práctica en un entorno industrial. Un atisbo a esos robots que comenzarán a llegar a las industrias en cinco años, según este experto.
“Yo creo que habrá que esperar unos 20 años. Ahora lo único que nos podemos plantear, tanto por costes como por tecnología, son robots para interactuar con gente en grandes espacios como museos o exposiciones”, explica Will Jackson, director de la empresa británica Engineered Arts Limited, que muestra a su robot Robothespian en la zona de exhibidores, con 17 stands de compañías y universidades.Interacción es la palabra clave que se escucha en los simposios y en los pasillos. La electrónica o la informática ya no son los mayores enemigos a vencer. Lo fundamental es cómo interactúa el robot con su entorno. Para un área industrial, ya se plantea que lleguen al mercado en el corto o medio plazo. Donde parece más complicado esperarlo es en el entorno doméstico.
Pero eso no impide que los investigadores sueñen con lo que aún no es posible. Con Icub, un robot desarrollado por el Instituto Italiano de Tecnología (IIT), los científicos han conseguido crear un aparente chaval de cuatro o cinco años que puede interactuar con un humano. Siente el roce de su piel utilizando una tecnología muy similar a la de un móvil. Puede tanto coger como agarrar un objeto que le tienda una mano. Y es capaz de mostrar sus emociones con un llamativo uso de sus cejas y su boca, delineadas con luces led. Su coste por unidad es de 250.000 euros y ya se encuentra en más de 30 laboratorios del mundo que investigan con él posibles aplicaciones.
Y si hay quién aún siente escalofrío al pensar el creciente papel que los robots pueden jugar en nuestra vida, Eric Meyhofer responde con una frase lapidaria: “Ponemos nuestra vida diariamente en las manos de seres humanos. Y son muchos más peligrosos que los robots”.Pero esto se queda en poca cosa en el subconsciente colectivo que sueña con robots capaces de realizar cualquier hazaña física. Alberto Parmiggiani, ingeniero mecánico del IIT y una de las mentes tras el ICUB, cree que el cine tiene gran culpa de estas expectativas: “Hacen cosas tan increíbles que hacen perseguir al público y a los investigadores unas ambiciones desmedidas. Pero eso no quiere decir que no estemos avanzando muchísimo en el campo de la robótica humanoide”, explicó esta mañana Parmiggiani con sentido del humor, al mostrar como una de sus primeras diapositivas de Power Point un collage de robots tan conocidos como R2-D2, Iron Man o Johnny.
Madrid presenta el futuro de los robots
Las últimas tendencias en investigación de robots humanoides se presentan en el congreso Humanoids 2014, el mayor del mundo
Archivado en:
Uno de los robots humanoides, hoy en la feria de Madrid. / JULIÁN ROJAS
“Hace mucho tiempo en una galaxia lejana, muy lejana…”. Es el arranque de una versión de Star Wars que dura apenas un minuto. Y el cuentacuentos que la declama, con voz sintética y femenina, esNao, un robot doméstico ya a la venta por 6.000 euros. Darse este caro capricho —que el responsable de Juguetrónica, Daniel Bayón, compara con el de comprarse “la tele de última generación”— marca la aún larga distancia que queda por recorrer para que los robots humanoides formen parte de nuestras vidas. Pero eso no quiere decir que no sea un sector de hirviente creatividad.
La muestra más amplia que pueda encontrarse en el mundo se cita en Madrid, en el hotel Meliá Castilla, desde hoy hasta el próximo jueves 18 de noviembre. Humanoids 2014 —título elegido para esta edición por la Conferencia Internacional sobre Robots Humanoides que se celebra anualmente— reúne a más de 400 investigadores de todo el globo durante estos tres días para hablar de lo más candente en esa robótica que busca emular, y a veces llanamente sustituir, al hombre. “Sí. Nos sustituirán en unos trabajos, pero también generarán nuevos tipos de empleos”, asegura Eric Meyhofer uno de los expertos del Centro Nacional de Ingeniería Robótica de Estados Unidos.
El robot que Meyhofer ha presentado esta mañana, CHIMP, desarrollado en la Universidad Carnagie Mellow (EEUU), es capaz de levantar 150 kilos de peso, conducir un vehículo o hacer cualquier otro tipo de tarea con “la fuerza de cuatro hombres”. Se pensó como el operador ideal en un desastre como el del reactor de Fukushima, capaz de realizar tareas complejas en situaciones extremas, pero Meyhofer afirma que ya hay empresas interesadas en llevar esta investigación a la práctica en un entorno industrial. Un atisbo a esos robots que comenzarán a llegar a las industrias en cinco años, según este experto.
Interacción es la palabra clave que se escucha en los simposios y en los pasillos. La electrónica o la informática ya no son los mayores enemigos a vencer. Lo fundamental es cómo interactúa el robot con su entorno. Para un área industrial, ya se plantea que lleguen al mercado en el corto o medio plazo. Donde parece más complicado esperarlo es en el entorno doméstico.
“Yo creo que habrá que esperar unos 20 años. Ahora lo único que nos podemos plantear, tanto por costes como por tecnología, son robots para interactuar con gente en grandes espacios como museos o exposiciones”, explica Will Jackson, director de la empresa británica Engineered Arts Limited, que muestra a su robot Robothespian en la zona de exhibidores, con 17 stands de compañías y universidades.
Pero eso no impide que los investigadores sueñen con lo que aún no es posible. Con Icub, un robot desarrollado por el Instituto Italiano de Tecnología (IIT), los científicos han conseguido crear un aparente chaval de cuatro o cinco años que puede interactuar con un humano. Siente el roce de su piel utilizando una tecnología muy similar a la de un móvil. Puede tanto coger como agarrar un objeto que le tienda una mano. Y es capaz de mostrar sus emociones con un llamativo uso de sus cejas y su boca, delineadas con luces led. Su coste por unidad es de 250.000 euros y ya se encuentra en más de 30 laboratorios del mundo que investigan con él posibles aplicaciones.
Ponemos nuestra vida diariamente en las manos de seres humanos. Y son muchos más peligrosos que los robots”
Pero esto se queda en poca cosa en el subconsciente colectivo que sueña con robots capaces de realizar cualquier hazaña física. Alberto Parmiggiani, ingeniero mecánico del IIT y una de las mentes tras el ICUB, cree que el cine tiene gran culpa de estas expectativas: “Hacen cosas tan increíbles que hacen perseguir al público y a los investigadores unas ambiciones desmedidas. Pero eso no quiere decir que no estemos avanzando muchísimo en el campo de la robótica humanoide”, explicó esta mañana Parmiggiani con sentido del humor, al mostrar como una de sus primeras diapositivas de Power Point un collage de robots tan conocidos como R2-D2, Iron Man o Johnny 5 (Cortocircuito).
Y si hay quién aún siente escalofrío al pensar el creciente papel que los robots pueden jugar en nuestra vida, Eric Meyhofer responde con una frase lapidaria: “Ponemos nuestra vida diariamente en las manos de seres humanos. Y son muchos más peligrosos que los robots”.
Robots espia
Espionaje electrónico: EEUU prueba en Afganistán un robot-pulga y un robot-cucaracha.
El robot-pulga de Boston Dynamics, empresa contratista del Pentágono.
El Ejército de EE. UU. probará en Afganistán dos nuevos robots de reconocimiento: uno de ruedas llamado ‘Sand Flea’ (‘Pulga de Arena’) que puede saltar 9 metros, y el robot-cucaracha, capaz de nadar.
Según un video de la empresa que los diseñó, Boston Dynamics, ambas máquinas están hechas para prevenir mejor los peligros para los soldados en situaciones de guerra.
Datos del portal CNET, ‘Sand Flea’ es un robot ligero de cuatro ruedas y de 4,9 kilos de peso. La carga de sus baterías le alcanza para hacer 25 impresionantes saltos, para los que utiliza un pistón con aire comprimido.

Robot-cucaracha.
Por su parte, el RNex, tan parecido a una cucaracha-robot, puede fácilmente moverse por el barro y el terreno montañoso, así como nadar bajo el agua. Tiene seis patas y pesa 13 kilos. Al igual que el primer ‘insecto’, lleva incorporado un sistema de video con el que recopila imágenes que envía a un operador remoto.
Según CNET, ambos artefactos, engrosarán las filas del Ejército de robots estadounidense, con cerca de dos mil artefactos, que son usados en Afganistán para desactivar minas y en operaciones especiales.
La demanda de robots de combate en esta guerra, que ha durado ya más de una década, va en ascenso.
Anteriormente, Boston Dynamics había presentado una versión avanzada de un robot transportador LS3 o ‘mula’, conocido también como ‘Big Dog’, y otro del guepardo más rápido del mundo, ‘Cheetah’.
En video, Robot pulga
El robot-pulga de Boston Dynamics, empresa contratista del Pentágono.
El Ejército de EE. UU. probará en Afganistán dos nuevos robots de reconocimiento: uno de ruedas llamado ‘Sand Flea’ (‘Pulga de Arena’) que puede saltar 9 metros, y el robot-cucaracha, capaz de nadar.
Según un video de la empresa que los diseñó, Boston Dynamics, ambas máquinas están hechas para prevenir mejor los peligros para los soldados en situaciones de guerra.
Datos del portal CNET, ‘Sand Flea’ es un robot ligero de cuatro ruedas y de 4,9 kilos de peso. La carga de sus baterías le alcanza para hacer 25 impresionantes saltos, para los que utiliza un pistón con aire comprimido.
Robot-cucaracha.
Por su parte, el RNex, tan parecido a una cucaracha-robot, puede fácilmente moverse por el barro y el terreno montañoso, así como nadar bajo el agua. Tiene seis patas y pesa 13 kilos. Al igual que el primer ‘insecto’, lleva incorporado un sistema de video con el que recopila imágenes que envía a un operador remoto.
Según CNET, ambos artefactos, engrosarán las filas del Ejército de robots estadounidense, con cerca de dos mil artefactos, que son usados en Afganistán para desactivar minas y en operaciones especiales.
La demanda de robots de combate en esta guerra, que ha durado ya más de una década, va en ascenso.
Anteriormente, Boston Dynamics había presentado una versión avanzada de un robot transportador LS3 o ‘mula’, conocido también como ‘Big Dog’, y otro del guepardo más rápido del mundo, ‘Cheetah’.
En video, Robot pulga
Robots voladores
Ya se han probado diez prototipos en espacios controlados, robot que pueden agarrar, transportar y depositar piezas de manera segura e independiente, tal y como comentó Aníbal Ollero, coordinador del proyecto, profesor de la Universidad de Sevilla y asesor científico de CATEC.
Solo hay que programarlos con información sobre su misión y mapas tridimensionales para orientarlos, cuentan con sensores para adaptarse a los fallos (como la caída de una pieza) o a cambios en las circunstancias (como cambios meteorológicos) e incluso se les enseña a aterrizar con seguridad en caso de emergencia o a volver a la base de forma automática si pierden contacto con la misma.
El proyecto ARCAS (arcas-project.eu) tiene socios en España, Alemania, Italia, Francia y Suiza y cuenta con una financiación por valor de 6,15 millones de euros a través del Séptimo Programa Marco de la Comisión Europea.
El cerebro robotico
El Humanoids 2014 dio para hablar de muchas cosas. Entre ellas de que la robótica juega, por el momento, una guerra de guerrillas. Complejas escaramuzas se libran en cada uno de los múltiples campos necesarios para replicar artificialmente la complejidad del hombre. Que si las piernas, que si las manos, que si los ojos e incluso que si la piel. Pero pocas propuestas totalizadoras, de una ambición como para plantear un marco que ayude a integrar las cuasi infinitas vías de investigación.
Su artículo describe la meta a lograr como el blue-print de un cerebro robótico. Es decir, los planos de arquitecto con los que construir tal mente. Pero la investigación no se queda en el plano de lo teórico y Trochidis y sus compañeros plantean un campo esencial en el que su RoboBrain podría ser útil muy pronto: la ayuda a la vejez. “Lo que queremos es integrar nuestra investigación del RoboBrain con un autómata que ayude a los ancianos en su casa, de una manera completamente autónoma”, asevera Trochidis. El proyecto, aún está en una fase temprana de investigación e intenta captar ayuda de fondos de la Unión Europea.
Trochidis no quiere que se piense ya en una asistencia para tareas muy complejas: “Comenzaremos con algo simple, como leerle los emails y las noticias, o darle conversación. No será, en un principio, una ayuda en tareas físicas. Pero sí que podría vigilar y llamar a una ambulancia o un familiar si pasara cualquier cosa”. La clave de lo que este equipo propone, y que es uno de los quebraderos de cabeza generales de la robótica, es cómo conseguir la autonomía de un robot. Que pueda pensar por sí mismo y su utilidad no dependa o bien de la presencia de un ingeniero o bien de lo simple y repetitivo de la tarea, como la que aplica el brazo robótico de una cadena de montaje cualquiera en una fábrica de automóviles.
Una diapositi va que ejemplifica los usos que podría tener RoboBrain para ayudar a la tercera edad.Cómo se logra esto es la piedra filosofal de la robótica, o al menos una de ellas. Y la solución que propone RoboBrain es en esencia la base de todos los problemas a los que se enfrentan los autómatas. Tomar el modelo humano como espejo y variar el reflejo en lo necesario. En una de las diapositivas de la presentación se comparan los lóbulos (regiones cerebrales) de la mente humana con los módulos propuestos para un robot. Del temporal RoboBrain toma varias memorias, como la de largo plazo y añade otras nuevas: la semántica (hechos) y la episódica (eventos). Muchas se quedan en el camino y esa es la clave para los investigadores del proyecto, como aclara Trochidis: “No queremos lograr toda la complejidad del cerebro humano. Queremos conseguir aquellas funciones básicas que hagan al robot útil por sí mismo. Por ejemplo, sentir. Trabajar. Evitar obstáculos. En el fondo es unir todo lo que se está investigando en una capa superior que lo gestione”.
RoboBrain se atreve a ponerse deberes y fechas. “En uno o dos años pensamos lanzar al mercado RoboBrain integrado en un robot de bajo coste para esta ayuda a la tercera edad”. Para que el sueño de tener enfermero en casa para una urgencia se cumpla, la compañía depende de cuánto amplíe sus logros la robótica humanoide. Por lo visto en Humanoids 2014, no será mañana ni pasado mañana. Trochidis cree que una de las claves está en buscar algo que vender: “Es algo que echamos mucho de menos en la investigación, sus aplicaciones comerciales. Por eso nuestro proyecto tiene ese objetivo”. Y además no quieren guardar secretos, pues su RoboBrain será open-source (software de libre uso y modificación) y cross-platform (válido para cualquier robot) para que cualquiera le meta mano a este intento de que los robots, como el espantapájaros de El mago de Oz, se ganen su cerebro. En vez de Frank L. Baum, el equipo tras RoboBrain prefirió a Homero para arrancar su presentación. Una cita de la Ilíada que describe a un Hefesto acompañado de “dos damiselas vivientes de oro macizo, henchidas de deseos y pensamientos”.
Robots para inspeccionar hundimientos

El fondo del mar: ¿la siguiente frontera para los robots?
Si usted no es una de esas personas que lo primero que le viene a la cabeza cuando piensa en robots es Terminator. Me temo comunicarle que es usted es una minoría. Especialmente, después de que Steven Hawkings manifestase su preocupación por un futuro en el que máquinas súper inteligentes nos acaben dominando (a pesar de que lleve 20 años sirviéndose de este tipo de máquinas para comunicarse). El momento de los robots humanoides con gafas de sol, y chupa de cuero, todavía no ha llegado, y a mi modo de ver tardará algún tiempo en convertirse en realidad (quizás nunca lo sea).
Sin embargo, el mundo de los robots con menos glamour sigue creciendo a pasos agigantados. La vieja teoría de que los robots nos quitarán el trabajo, se contradice en los lugares donde sin la ayuda de estos dispositivos (simplemente ordenadores con capacidad para interactuar con el mundo físico) no podríamos actuar. Campos como la búsqueda y rescate en ambientes altamente peligrosos (centrales nucleares o desastres naturales) o la exploración de los fondos marinos, se convertirían en proyectos mucho más complicados sin la ayuda de estos autómatas.
Fundamentalmente, este último campo, es uno de los que más inercia ha obtenido durante estos últimos años. Laboratorios alrededor del mundo, han intentado crear robots que sean útiles para su uso debajo del agua. Sin embargo, esto no es una tarea fácil. Los robots que operan en ambientes acuáticos no cuentan con muchas de las facilidades con las que cuentan sus paisanos de tierra firme. Debajo del agua, no hay posibilidad de contar con señales tan básicas como el GPS o comunicaciones tipo WiFi, debido a su mala propagación en ambientes acuáticos. Incluso en muchos casos el color y transparencia de las aguas es determinante para usar las cámaras que estos dispositivos llevan a bordo.
A pesar de que incluso las acciones más sencillas puedan convertirse en retos complicados bajo el agua. Algunos investigadores y emprendedores están consiguiendo grandes avances en este campo.David Lang, emprendedor y aficionado a la robótica ha conseguido desarrollar OpenROV, un robot subacuático basado en software librepor menos de 890 USD, haciéndolo accesible tanto a empresas como a laboratorios que quieran introducirse en la materia.
Tanto es así, que el prestigioso MIT parece determinado a apostar fuerte por estos dispositivos con tanto potencial. En Septiembre del presente año, su departamento de ingeniería mecánica, presentaba en IROS 2014 (una conocida conferencia del sector), un revolucionario robot ovalado (con forma de balón de fútbol americano) que con un coste de 600 USD, podría ser de utilidad en la inspección de puertos y barcos. Su creador (Rahul Bhattacharyya) destaca las aptitudes de este dispositivo para la seguridad en puertos marítimos y la lucha contra el contrabando.
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=gE5uf67C15s
Algo incluso más revolucionario que ver robots controlando la seguridad subacuática de un puerto o buscando submarinos enemigos. Quizá sea la encomiable labor de intentar copiar lo mejor que ofrece la naturaleza y ponerlo al servicio de la técnica. Este nuevo campo. que se ha dominado biomimesis, ha empezado a dar sus primeros pasos bajo del agua. Investigadores una vez más del MIT están desarrollando robots que tienen apariencia de peces. Actualmente, estos dispositivos están sólo en fase de experimentación, pero se espera que pronto puedan servir para monitorizar la vida salvaje de mares y océanos sin afectar a la fauna autóctona, o incluso puedan usarse para limpiar el fondo marino de residuos y basura.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
