sábado, 23 de mayo de 2015

Tipo de robots moviles

Un robot es un artificio mecánico capaz de actuar de forma autónoma a la hora de resolver un problema. Existen multitud de robots diseñados para cumplir diferentes objetivos: brazos robóticos para el montaje de piezas en una fábrica, vehículos aéreos no tripulados (UAV), etc.
En esta serie de artículos se expondrá una panorámica de los diferentes robots y sistemas autónomos que existen en la actualidad. En la entrada de hoy haremos un paseo por los diferentes robots móviles terrestres, en concreto los vehículos con ruedas, explicando de forma general cuál es su arquitectura. En siguientes artículos se analizarán los robots caminantes, los humanoides, submarinos, aéreos y espaciales.

El esquema general de un sistema robot se resume en lo siguiente:
  • Sensores externos que captan una percepción del entorno: Visión, tacto, audición, proximidad, etc.
  • Sensores internos que miden el estado de la estructura mecánica: giros, desplazamientos, velocidades, etc.
  • Actuadores: Sistemas electromecánicos que generan fuerza y par para el movimiento: Sistemas eléctricos, mecánicos o neumáticos.
  • Sistemas de control que aseguran el funcionamiento correcto de los movimientos (bucles de control), planificiación (trayectorias), etc.
Dentro de los robots móviles terrestres cabe mencionar los vehículos con ruedas, ya que suponen la solución más inmediata debido a su eficiencia y simplicidad a la hora de trabajar sobre terrenos duros y llanos. Existen multitud de posibilidades a la hora de diseñar un sistema con ruedas. Entre las más famosas se encuentran:
Configuración Ackerman
Es la configuración que estamos habituados a ver en los vehículos convencionales, y por lo tanto es una configuración muy probada y estable. Se basa en una estructura de cuatro ruedas colocadas en dos ejes, donde sólo las dos ruedas delanteras permiten un giro sobre el eje.
Ackerman
Configuración triciclo
Posee un gran parecido a la configuración anterior pero aporta una mayor simplicidad en la construcción, ya que sólo son necesarias 3 ruedas. No obstante, aporta una menor estabilidad al sistema.
Triciclo
Pistas de deslizamiento
Esta configuración es la que estamos habituados a ver en los tanques. Se les conoce como vehículos tipo oruga y se basan en el direccionamiento por diferencia de velocidades. De esta forma, cuando queremos realizar un giro aumentamos la velocidad de una de las pistas para producir el giro en el vehículo. Esta configuración está pensada para trabajar en terrenos irregulares y normalmente se suelen incluir ruedas (skid-steering)
Robot militar TALON


Super brazo robotico

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Un brazo robótico movido por la mente de un tetrapléjico


El hombre robótico Edición: CRISTINA DE ROJAS| KAREN BUJES | Información: KAREN BUJES




Imagine un mundo donde su smartphone sea capaz de leer su mente. Que justo cuando usted decide mover un dedo para borrar un mensaje, el móvil ya se ha adelantado. Aunque parece un imposible, Erik Sorto, un californiano de 34 años, lo ha comprobado por sí mismo. Cuando tenía 21, por culpa de una herida de bala, se quedó tetrapléjico. Lleva 13 años paralizado de cuello hacia abajo y ahora, un grupo de científicos ha logrado que pueda mover un brazo robótico sólo pensando en ello y utilizando su imaginación.
De forma voluntaria, Erik se sometió a una cirugía experimental en el Hospital Keck de USC el 17 de abril de 2013. Tal y como relata un artículo que publica esta semana la revista Science, en unas cinco horas, los cirujanos le implantaron dos conjuntos de microelectrodos (elaborados por la Universidad de Utah) en el cerebro, con el objetivo de registrar pulsos de electricidad de las neuronas cerebrales (a través de casi 100 puntos de contacto) con los que poder movilizar un brazo biónico externo, situado a su lado.
A diferencia de otros ensayos con pacientes amputados y con parálisis cerebral, en lugar de realizar los implantes en las áreas motoras, responsables directas del movimiento, los autores de la intervención los colocaron en la corteza parietal posterior, una zona relacionada con los procesos de planificación y control de las funciones motoras voluntarias que hasta ahora no se había utilizado como lugar de implantación. Esta región controla "nuestra intención de movernos, lo que podría lograr movimientos [del brazo robótico] más naturales y fluidos", argumenta el investigador principal, Richard Andersen, del Laboratorio Caltech. En estudios con animales, se ha visto que "la corteza parietal posterior transmite la intención de movimientos a la corteza motora y, a través de la médula espinal, las órdenes del cerebro llegan a los brazos y las piernas", encargadas de ejecutar la acción.
En los pacientes como Erik, la lesión en la médula impide la transmisión de la información desde el cerebro hasta las extremidades, y ahí entran en juego los implantes neuroprotésicos. En los experimentos realizados hasta la fecha, centrados en la corteza motora, para coger un vaso, el paciente tenía que ir pensando por secuencias: elevar el brazo, extenderlo, coger el vaso, cerrar la mano para sujetarlo... Un ordenador se encargaba de descodificar los pulsos de electricidad de las neuronas cerebrales cuando el paciente enviaba con su cerebro diferentes órdenes a sus brazos. Una vez trazados estos algoritmos informáticos, se transmitían las distintas posibilidades a la prótesis robótica diseñada, de forma que ésta reconociera cuándo la persona activaba su corteza cerebral para hacer uno u otro movimiento (levantar el brazo o girar la muñeca).
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Con la intención de mejorar la versatilidad de los movimientos originados por las neuroprótesis, Andersen y sus colegas han apostado por comprobar el efecto de los microchips implantados en la corteza parietal posterior. Las matrices de los microelectrodos estánconectadas por un cable a un sistema de ordenadores que reciben y procesan las señales recogidas en esta parte del cerebro, y traduce así la intención del sujeto en instrucciones para el brazo robótico (desarrollado en la Universidad Johns Hopkins).

Los resultados fueron exactamente los esperados

A los 16 días de la intervención quirúrgica a la que se sometió Erik, comenzó el entrenamiento con los investigadores de Caltech y expertos del Centro Nacional de Rehabilitación Rancho Los Amigos, para controlar el cursor del ordenador y el brazo biónico con su mente. En el transcurso de 21 meses de trabajo, los resultados fueron exactamente los esperados. Bastaba con que Erik hiciera "lo que le pedíamos, que simplemente pensara e imaginara el movimiento en su conjunto: Quiero coger ese vaso de agua, sin necesidad de descomponer la orden en varias acciones".
Lo más sorprendente, afirma Andersen, es que "después de tantos años paralizado, el paciente fue capaz de controlar el brazo robótico en el primer intento, lo que da fe de lo intuitivo del control cuando se utiliza la actividad neuronal de la corteza parietal posterior". Para Erik también fue emocionante: "Por primera vez en 13 años, he podido beber mi primera cerveza por mí mismo". No sólo logró que el brazo biónico le acercara aquel vaso con las directrices de su mente, también pudo controlar el cursor del ordenador, hacer el gesto de apretón de manos e incluso jugar a piedra, papel o tijera.

Varias zonas cerebrales

Probablemente, apuntan los científicos responsables de este trabajo,la combinación de señales de la corteza motora y de la corteza parietal posterior ayuden a mejorar los dispositivos neuroprotésicos del futuro. Es "un paso importante hacia la mejora del control del cerebro de una extremidad robótica", subrayan Andrew Pruszynski y Jörn Diedrichsen en un editorial que acompaña al artículo en Science. Para el español Eduardo Fernández, del grupo de neuroingeniería biomédica de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, "el trabajo de Andersen es muy interesante, ya que demuestra que existen varias zonas cerebrales susceptibles de ser implantadas con este tipo de tecnología".
Además, "aunque los resultados son muy preliminares, también sugieren que la implantación en una única área cerebral (corteza parietal posterior) es potencialmente capaz de controlar ambas extremidades (derecha e izquierda), lo que podría llegar a ser útil, por ejemplo, para controlar un robot bimanual que ayude a estos pacientes a realizar tareas que requieran las dos manos, como abrocharse los cordones del zapato".
En palabras de Carlos Y. Liu, profesor de cirugía neurológica del Hospital Keck de USC y uno de los cirujanos encargados de implantar los microelectrodos a Erik, "enfoques como éste son necesarios para conseguir algún día que las personas con parálisis cerebral puedan realizar, a través de tecnología de apoyo como la robótica, tareas rutinarias y prácticas que les permitan recuperar algo de su independencia y mejorar así su calidad de vida". Como expone Erik: "Poder beber una copa a mi ritmo, sin tener que pedirle el favor a nadie cada vez que quiera dar un sorbo, afeitarme, lavarme los dientes... Sería fantástico".
En esta línea trabajan varios grupos de científicos. Andersen y su equipo ya están estudiando una estrategia que podría permitir a los pacientes realizar este tipo de habilidades motoras finas. Para ello, "es clave lograr una retroalimentación sensorial desde el brazo robótico hasta el cerebro", lo que daría la percepción del tacto. Desarrollar mecanismos que permitan la transmisión de señales en este sentido, argumenta Andersen, "es importante para que el paciente pueda, por ejemplo, rascarse la nariz si le pica. Son acciones aparentemente triviales, pero que suponen gran frustración en las personas que no pueden realizarlas".
Según los expertos de rehabilitación que acompañaron a Erik en este proceso, "este proceso es relevante para el papel de la robótica y las interfaces cerebro-máquina como dispositivos de ayuda, pero también habla de la capacidad del cerebro para aprender a funcionar de otras formas".
José Luis Pons, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que hace pocos meses presentó un robot vestible para la rehabilitación de personas con discapacidad motora, comenta el trabajo de Science y apunta cierta cautela. "Aunque la técnica se aplica a pacientes tetrapléjicos, el mismo concepto podría aplicarse a otros trastornos neurológicos o traumáticos, por ejemplo, al control natural de prótesis de miembro superior en amputados". No obstante, "la transferencia de estos resultados de investigación a la aplicación práctica, con dispositivos comerciales, se espera que lleve años, en los que habrá que validarse, por ejemplo, la estabilidad de los implantes a largo plazo". En la misma línea, Eduardo Fernández señala: "el futuro es esperanzador, pero creo que hay que avanzar poco a poco".

Robots en el futuro avanzado

La complejidad misma del cerebro humano, y todo hace pensar que llevara su buena dosis de tiempo. Mirándolo desde esta perspectiva, parece ser que la naturaleza se las ha ingeniado para crear una maquina por demás compleja.
Es interesante saber que cada neurona se comporta como una pequeña computadora, y por tanto, el cerebro cuenta con una enorme capacidad de procesamiento paralelo. Sin embargo, tampoco debemos perder de vista que el funcionamiento biológico del cerebro humano es muy lento cuando se lo compara con la velocidad electrónica de las computadoras. En términos generales, la discrepancia radica en que las computadoras cuentan con un único procesador que trabaja a velocidades asombrosas, mientras que el cerebro humano tiene millones de neuronas que trabajan en forma paralela, intercomunicándose unas con otras.
Nuestra computadora alcanzar al cerebro humano? Se estima que de aquí a varias décadas las computadoras alcanzaran la capacidad de procesamiento del cerebro humano. A partir de entonces, existirá el hardware necesario para simularlo.
Otra epopeya que tendremos que afrontar tiene que ver con descifrar la forma en que las neuronas codifican la información dentro del cerebro humano, y desde luego, habrá que copiar ese método de funcionamiento en el cerebro electrónico.
Sin ir mas lejos, es bueno saber que ya existe un ambicioso proyecto denominado Blue Brain, el cual pretende simular la capacidad de procesamiento del cerebro humano para antes del año 2015. Esta epopeya sería posible mediante una gigantesca computadora que en su interior incluirá miles de procesadores trabajando en forma paralela. Gracias a este enorme poder de cálculo, estaríamos en condiciones de simular el funcionamiento de cada una de las 100.000 millones de neuronas que posee el cerebro humano. Además, es bueno saber que no solo se trata de una megacomputadora construida por IBM, el proyecto también incluirá un variado pelotón de investigadores que abarca desde especialistas en computación, hasta neurólogos especializados en el funcionamiento de las neuronas.
Tampoco debemos pasar por alto que esta gigantesca computadora del año 2015, podría llegar a ser equivalente a una PC hogareña del 2040, y a este nivel ya estará divisando a donde quiero llegar.
Otro aspecto a considerar es que el futuro traería consigo tecnologías más poderosas, lo que implica que los procesadores de silicio dejarían de ser planos para dar paso a una nueva generación de procesadores cúbicos. Esto significa que tendrían forma tridimensional, además de emplear materiales más nobles y miniaturizados como bien podrían ser los nanotubos de carbono. Todo esto se traduciría en miles de procesadores que trabajan en forma cooperativa.
Avanzando un escalón mas hacia el futuro, estos procesadores podrían disponer de una estructura organizativa similar a las redes neuronales del cerebro humano, y seria un gran avance porque evitaría tener que diseñar costosos software de inteligencia artificial. Para que se entienda mejor, estamos hablando de un procesador que en si mismo seria una replica electrónica del cerebro humano. Es así, como a las bondades de la mente humana se sumarian las cualidades de la electrónica, que se plasman en velocidades instantáneas y una memoria sin límites.

Otra cuestión que debemos considerar es que para crear un robot con cerebro humano será necesario idear un software que oficie de traductor de estímulos. Esto es así porque el cerebro del hombre recibe información de sus sentidos (vista, olfato, gusto, tacto), y como bien sabemos, se trata de sentidos biológicos, mientras que el robot recibirá estímulos artificiales que le llegan de las imágenes de video, micrófonos, piel artificial, y por estas razones será necesario traducir las imágenes de video para que estén en un lenguaje compresible al cerebro neuronal del robot. Recordemos que el robot tendrá un cerebro electrónico que funciona a imagen y semejanza del cerebro humano.
Del mismo modo, se crearan software de traducción para que las órdenes del cerebro sean traducidas a señales electrónicas, por ejemplo para dar movimiento a los músculos artificiales del robot.

Con el propósito de profundizar un poco más en el tema de los robots con cerebro humano, a continuación les responderé las preguntas más usuales que presumo se hará el lector.

¿Tendrán vida propia? El sentido común nos dice que llevara una buena dosis de tiempo resolver los aspectos técnicos antedichos, pero una vez solucionados tendríamos un robot con cerebro electrónico que emula el funcionamiento de las neuronas. Por supuesto que esto implica que se comportaran como seres humanos, y por lo tanto serán capaces de experimentar emociones reales, como el amor, o el enfado. Tampoco debemos perder de vista que tendrán conciencia del mundo exterior que los rodea, esto equivale a decir que querrán gozar de los mismos derechos que tenemos los seres humanos, y desde luego que les concederemos esas libertades. Me refiero a derechos como el trabajo, la posibilidad de viajar, o de vivir en pareja, además de planificar su existencia tal como lo hace cualquier ser humano.

¿Cómo serán sus sentidos? Partimos de la base que los robots tendrán una visión electrónica que se vale de cámaras muy sensibles, es así como se beneficiaran de un sentido de la vista muy desarrollado. Esto implica que podrán realizar una ampliación de las imágenes “zoom” apreciando detalles que son indistinguibles para el ojo de cualquier ser humano. No es poca cosa si consideramos que esta cualidad les permitiría ver a la distancia; basta decir que podrían leer la letra chica de un cartel publicitario que se encuentra a 100 metros de distancia, sin pasar por alto que también podrían analizar superficies microscópicas.
Dejándome llevar por la imaginación de lo que es tecnológicamente posible, serían capaces de evaluar los diferentes espectros de luz, y entre ellos el infrarrojo. Lo anterior implica que podrán ver en la oscuridad, además de detectar fuentes de calor, campos energéticos, y campos magnéticos. Para darnos una idea de su utilidad, basta decir que cuando el robot vea un objeto, líquido, o mancha, podría decirnos de que sustancia, o material se trata, desde luego que para que esto sea posible contara con una base de datos donde memoriza el color que tienen los diferentes materiales en cada espectro de luz.
Tampoco debemos pasar por alto que los robots se beneficiaran de un sentido muy refinado del oído y olfato. Con sensores como estos, queda claro que tendrán una percepción muy refinada de la realidad, algo que les permitirá distinguirse en muchas profesiones.

La pregunta que se hace todo el mundo es ¿Llegaran a superarnos? A medida que el hombre vaya descifrando el jeroglífico que le entraña su propia biología, también comenzara a desarrollar inteligencias sintéticas equivalentes, y mas tarde sus creaciones lo superaran. Por raro que nos pueda llegar a resultar, esto es algo que esta impreso en la semilla de la evolución misma.
El hombre será capaz de crear robots superinteligentes, esto es posible mediante un cerebro electrónico que emula el funcionamiento neuronal. Pero, la diferencia radica en que incluirán muchas más neuronas, además de funcionar a velocidades infinitamente superiores a las del cerebro humano.
Para darnos una idea de lo que podría ofrecernos la tecnología del futuro, alcanza con decir que la cantidad de neuronas, y su capacidad de procesamiento paralelo, podrían ser equivalentes a la sumatoria de 1.000 cerebros humanos. Ahora bien, con capacidades como estas, tan solo imaginemos el grado superlativo de inteligencia y creatividad que podrían alcanzar estos robots. Tampoco debemos perder de vista que este gran cerebro estaría conectado a Internet en forma inalámbrica, lo que se traduce en un cerebro con saberes universales y capacidad de comunicación telepática. Añadámosle un disco duro con miles de Gigabytes, y el robot gozara de una memoria infinita.

¿Podrán autoreplicarse los robots? También podrían crearse robots que se autoreplican a si mismos. En este aspecto, imaginemos una industria que se dedica a construir robots, y para conseguir este fin, se vale de sus mismos robots como mano de obra para fabricar los nuevos modelos. Ahora bien, tengamos en cuenta que para lograr la autorreplicación, estos robots tendrían un conocimiento que los capacita para crear y armar sus propios componentes. Por supuesto que también contaran con un conjunto de herramientas, maquinas y materiales necesarios para la creación de los nuevos modelos. Tampoco debemos perder de vista que los robots tendrán la capacidad de innovar y hacer uso de su creatividad, y se trata de una gran virtud si consideramos que les permitirá crear nuevas generaciones de robots, que obviamente, serían más capaces e inteligentes que las versiones anteriores.

¿Podrán crearse robots que suplanten a humanos? Si, en el futuro lejano esto también podría ser posible. Paso a explicarles en que consistiría todo esto, partimos de la base que en aquellos tiempos del futuro lejano ya existirán escáneres tridimensionales que sean capaces de escanear el cerebro humano, lo que implica identificar las neuronas y su relación tridimensional entre ellas. A partir de entonces, esa estructura neuronal podría ser llevada a un software de inteligencia artificial que se vuelca en el robot.
Para ser mas concreto les mostrare su campo de aplicación: supongamos que una familia decide guardar una copia escaneada de la estructura neuronal de sus cerebros, algo que seria de gran utilidad cuando alguno de ellos deba ausentarse del hogar. Mirándolo desde esta perspectiva, la madre podría salir a trabajar, y sustituirse a si misma mediante el robot del hogar. Ahora bien, para que esto sea posible, insertaría un disco en la lectora del robot, y a partir de entonces, el robot asumiría el rol de ella, lo que implica comportarse como ella, hablar como ella, y razonar como ella. En este sentido, no nos olvidemos que se trataría de una copia cerebral de la persona que se ausento.
Avanzando bastante mas en la maquina del tiempo podríamos encontrarnos con robots capaces de leer el código genético de las personas. Paso a explicarles en que consistiría todo esto: estamos hablando de insertar un disco con información de ADN, o acercar a un escáner una muestra de piel, todo esto para que el robot lea el código genético de esa persona y calcule su evolución neuronal y física. A partir de entonces, el robot asumiría el rol de esa persona, lo que implica pensar y reaccionar como ella.
En aquellos remotos tiempos del futuro, mucha gente podría comprar discos que almacenan el código genético de personas sabias, famosas, carismáticas, o bellas, todo esto con la intención de instalarlo en el robot de su hogar y tener una replica de tales personalidades. Pero hay mas sorpresas, si pensamos que en el robot también podrían configurarse ciertos parámetros como la edad, o algunos aspectos sociales, culturales y familiares de la persona a emular. Por ejemplo, nos podría interesar que el robot sea una replica de Arnold Schwarzenegger, pero a la edad de cinco años.
Llegando aun mas lejos, el robot podría emular el comportamiento de otros seres vivos. En este sentido, bien podríamos ingresar el código genético de una mascota con el propósito de que se comporte como ella.
A estas alturas, es posible que algún que otro lector comience a pensar que el autor se ha remontado demasiado lejos en sus anticipaciones futuristas. Pero, tratándose de un libro que habla del futuro, siempre es bueno llegar hasta el más extremo de todos los extremos. Nuevamente, debo decirles que estos avances no se darán en la próxima década, estamos hablando del futuro lejano, lo que implica ir bastante mas allá del siglo XXI.


Robots nanotecnológicos

En el mundo microscópico de lo infinitamente pequeño, la nanotecnología nos promete aplicaciones increíbles, una de ellas esta relacionada con la construcción de nanorobots que serian capaces de manipular la materia. Mi opinión se centra en que estos nanorobots serán ejércitos que trabajan en un mundo microscópico al servicio del hombre.
Es curioso cuando uno se detiene a pensar que los robots del futuro lejano también podrían hacer uso de estos enjambres de nanorobots con el propósito de manipular la materia de su cuerpo, lo que les permitiría comportarse como una plastilina animada que adopta formas diversas. Por ejemplo, a la hora de satisfacer las necesidades de sus dueños, el robot se transformaría en un sillón, luego en dos mascotas cibernéticas, o si llegan visitas, bien podría convertirse en cinco computadoras portátiles. Queda claro que estas diminutas maquinas serán capaces de mover los átomos y moléculas para manipular la materia, y es así como tendríamos robots multifuncionales, además de indestructibles.

Es interesante saber que los nanorobots también serian de suma utilidad para llegar hasta las entrañas del mismísimo cerebro humano. Estando allí, bien podrían crear circuitos electrónicos que interactúan directamente con las neuronas. Paso a explicarles las ventajas, estos circuitos permitirían incorporar una memoria prodigiosa, además de tener acceso a Internet mediante señales de radio. Tengamos en cuenta que esta última posibilidad haría viable la telepatía, o el acceso natural a mundos de realidad virtual.
Como podrán imaginarse, en el futuro tendríamos a miles de estos nanorobots viajando por el torrente sanguíneo, su tarea consistiría en reparar las funciones dañadas del cuerpo humano, también serían de utilidad para revertir el envejecimiento, y lo más anecdótico es que ayudarían a mejorar nuestras capacidades físicas y mentales. Mirándolo desde esta perspectiva, el hombre comenzara a fusionarse con las bondades nanotecnológicas, y es así como nos tornaríamos más artificiales.
Es interesante saber que en las computadoras se dará el fenómeno inverso, estamos hablando de que comenzaran a copiar mecanismos de la mente humana. Desde luego que esto implica incorporar una pincelada cada vez mayor de humanidad.
Para redondear la idea, bien podríamos sintetizar diciendo que las computadoras tenderán a humanizarse, mientras que los seres humanos nos tornaremos más artificiales. Bajo este escenario, las fronteras que separan lo natural de lo artificial, comenzaran a desdibujarse; para ese entonces, no podremos distinguir con certeza de que lado estará cada uno.
Como podemos deducir, la nanotecnología esconde un potencial realmente fascinante, pero también debo reconocer que se trata de una disciplina muy compleja, y estamos hablando de una complejidad como nunca antes se vio en la historia tecnológica. Todo esto nos dice que sus grandes logros se verán más allá del siglo XXI.


Robots soldados

La tecnología no es ni más, ni menos, que un reflejo de los valores que maneja el ser humano, esto implica que en muchas ocasiones se la emplea para mejorar la calidad de vida, mientras que en otros aspectos se la usa con fines no tan nobles. Como podemos inferir, la robótica tampoco escapara a esta filosofía del bien y del mal, de manera tal que también se la emplearía en los campos de batalla del futuro.
¿Cómo comenzara todo esto? Para ser mas concreto estamos hablando de robots soldados dirigidos a control remoto desde un centro de monitoreo. A la distancia, recostado en un cómodo sillón, el controlador humano podrá dirigir desde el monitor, a su robot soldado, tal como si estuviese en un video juego. Es así como el robot recibirá órdenes para avanzar hacia una determinada dirección, o disparar a objetivos que el controlador visualiza en pantalla. Ahora bien, para que esto sea posible, los robots tendrán cámaras de TV que hacen llegar sus imágenes hasta el centro de monitoreo remoto.
Avanzando un escalón más hacia el futuro, los robots soldados serían totalmente autónomos. Estamos hablando de robots capaces de defender el terreno, identificar al enemigo, perseguirlo y disparar, todo esto en forma autónoma.
Es interesante saber que estos robots soldados tendrían grandes ventajas si los comparamos con los seres humanos, en este sentido habría que empezar por decir que no requieren descansar. Tengamos en cuenta que tampoco se alimentan. Bueno, en realidad, debo admitirles que su alimento consistiría en un cambio de baterías recargadas.
Ahora bien, en caso de que sean “heridos”, si es que se lo puede llamar de este modo, bastara con un cambio de piezas. Esto implica que los robots soldados nunca morirían, menos aun eso de andar cobrando sueldos, o pensiones posteriores a la batalla. Como podemos advertir, son muchas las ventajas que ofrecen los robots soldados.
A todo esto, cabe la reflexión ¿Llegara el día en que los países peleen las guerras con robots? En verdad, seria algo muy beneficioso si pensamos que una guerra batallada entre maquinas evitaría las lamentables perdidas de vidas humanas, por supuesto que lo ideal seria que no haya guerras.
Pero aclaremos que la tecnología militar no solo se limitará a crear robots soldados, ya que también existirán vehículos, tanques, aviones y barcos, todos ellos conducidos a la distancia por medio de pilotos humanos que se encuentran en un centro de control remoto. Sin ir mas lejos, basta decir que en la actualidad ya existe una amplia variedad de aviones espías no tripulados. Estamos hablando de aeronaves que cuentan con grandes ventajas si consideramos que al ser derribadas no disponen de tripulantes de modo tal que no comprometen la identidad del país que los envió.
Avanzando un escalón mas hacia el futuro, mucha de esta maquinaria bélica comenzara a ser guiada desde centros de cómputo automatizados, me refiero a computadoras que coordinan todas las operaciones militares del campo de batalla. Como podemos imaginar, se trataría de centros de computo capaces de coordinar los pelotones de robots soldados, aviones, barcos, y cualquier otro tipo de maquinaria bélica, todo esto como si se tratase de un tablero de ajedrez que es movido por la inteligencia sagaz de una megacomputadora. Si de ventajas se trata, esta automatización ofrecería una velocidad de respuesta instantánea, y lo hará con muy poco margen de error si consideramos que tendrá una visión de conjunto y se apoyara en la eficiencia de las matemáticas.

Cambiando de tema, también es interesante indagar sobre lo que nos depara el futuro en materia de vestimenta militar. Basta decir que en los centros de investigación ya se esta trabajando con la intención de crear prendas de batalla inteligentes. Paso a explicarles, las investigaciones apuntan a crear trajes con una pequeña computadora incorporada, estamos hablando de un traje que también incluirá sensores que permiten realzar la percepción de los sentidos, como bien podría ser la visión infrarroja nocturna, algo que ayudaría a que el soldado pueda ver con claridad durante la noche.
Otra función de la vestimenta consistiría en regular la temperatura interior del traje para que el soldado no sufra las inclemencias del clima. Ahora bien, en caso que el soldado fuese herido, el traje tendrá la inteligencia para detectar la situación, y es así como procedería a aplicar las primeras medicinas. Desde luego que también llamaría por ayuda al centro de rescate, esto ultimo valiéndose de un equipo de comunicaciones que estaría incluido en la prenda. Como hemos podido apreciar, se trata de un proyecto ambicioso sobre el que actualmente se encuentran trabajando los centros de investigación militar de Estados Unidos.

Otro ámbito sobre el que se batallaran las guerras será el cibernético, en este caso estamos hablando de hackers soldados que hacen sus maldades desde computadoras conectadas a Internet. ¿Cómo podrá ser posible todo esto? Bueno, en este sentido hay que empezar por decir que en el futuro cada vez mas funciones estarán controladas por computadoras. Lo cierto es que ellas estarán automatizando una buena porción de las cosas, de modo tal que la guerra cibernética buscara afectarlas.
Bajo estas circunstancias, los adversarios buscaran deteriorar el normal funcionamiento de todo aquello que este gobernado por computadoras, y esto se aplica a una amplia variedad de rubros, que van desde centrales de comunicaciones, hasta centrales energéticas. De la misma manera se buscara entorpecer los centros que controlan el transito aéreo y terrestre.
Tengamos en cuenta que los hacker soldados también se especializaran en espiar y descifrar las comunicaciones de su rival, del mismo modo intentaran corromper las bases de datos de su oponente.
En el aspecto puramente militar, buscaran anular el normal funcionamiento de los radares, también satélites, además de la trayectoria de los aviones autónomos y misiles. Como podemos imaginar, son variadas las posibilidades que propone la guerra cibernética.
A estas alturas, es posible que algún lector piense que pasara mucho tiempo para que lleguemos a ver estas realidades, sin embargo no debemos perder de vista que ya comienzan a darse algunos indicios de estas ciberincursiones. Alcanza con recordar un incidente ocurrido en junio del 2007 cuando funcionarios de Washington denunciaron ante los medios de comunicación que la red del Pentágono había sido traspasada por hackers del ejército Chino. Según transcendió, se trato de una intromisión que logro colapsar el sistema informático al que accedía el ministro de defensa. No es poca cosa si consideramos que unas 1500 computadoras tuvieron que ser desconectadas.

Los mejores robots humanoides

La sorprendente revolución de los robots humanoides

La presencia de robots cambiará el futuro de la humanidad. Expertos dicen que muchas actividades cotidianas serán realizadas con ayuda de robots, lo que mejorará la calidad de vida de muchas personas.
La ayuda de máquinas inteligentes, no vendrá de robots con características físicas como las de R2-D2 o Robotina, sino características humanas.
Para el profesor Alexander Waibel, del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), las fastidiosas tareas de la vida cotidiana serán dejadas en manos de robots humanoides con los que también conviviremos día a día. Su departamento se centra en mejorar las habilidades de los robots, como el aprendizaje del habla y reconocimiento de idiomas.
“Lo que nosotros hacemos aquí es facilitar la interacción entre robots y humanos. Es importante que la gente pueda interactuar con este tipo de máquinas. El robot debe poder hablar con la gente, mirar de un lado para otro, debe poder agarrar algo con las manos, se le debe poder mostrar algo. Hay grupos que se dedican a desarrollar la mímica, gestos, sonrisas, etcétera. Cada desarrollo trata de un componente humano”, comenta el profesor Waibel.
Miedos vienen de la ciencia ficción
Para realizar movimientos los robots utilizan motores que les han sido colocados en todo el cuerpo y que llevan incluso en el rostro. Al activarlos pueden mover las cejas de manera que parezca que fruncen el ceño o las levantan para denotar sorpresa y felicidad. El desarrollo en la robótica impresiona tanto que despierta inquietudes en la sociedad, pero el profesor del KIT ve la situación desde otro ángulo.
“Algunas de las preocupaciones de la gente vienen de la ciencia ficción. Yo no creo que el humano construya cosas que no puedan ser finalmente aceptadas por la sociedad. Construimos y compramos cosas que nos parecen agradables y hay usos para lo que los robots serán positivos como el caso de gente que vive sola y no se puede mover o ancianos que necesiten la ayuda de enfermeros. Hay muchas actividades en las que la ayuda de los robots es deseada sin convertirse en un conflicto filosófico”, dice Waibel.
¿Cuándo se verán en Latinoamérica?
La mayoría de los científicos comenta que en un plazo de 10 a 30 años se verán muchos robots humanoides en el entorno social y laboral. El mexicano Luis Jorge de Luna, graduado de maestría del Instituto Tecnológico de Eindhoven en Holanda, menciona que no sentiría más que curiosidad y asombro si algún día se encontrara con un robot humanoide en la calle.
Expertos aseguran que el miedo a los robots viene de la ciencia ficción.
“Imagino robots llevando a cabo diagnósticos médicos y tomando decisiones para empresas. Definitivamente cambiarán la vida de los seres humanos, incluso al mismo nivel de la revolución industrial. Lo interesante será saber hasta qué punto serán capaces de aprender. Tal vez incluso llegue el momento en que seamos irrelevantes para trabajos intelectuales. Es una idea interesante pero a la vez incómoda”, comenta Luis Jorge.
Al respecto el profesor Waibel aclara que aunque algunas actividades consideradas de gran dificultad como hacer cálculos matemáticos, han pasado a formar parte de las tareas más importantes de las máquinas, hay algunas que no podrán hacer.
“Trabajos en los que se requiere intuición, que se refieren a asuntos importantes para la sociedad, se podrían imitar en el mejor de los casos, pero de ninguna manera se puede programar el desarrollo de un trabajo intelectual.”
Pero aún cuando no logren realizar este tipo de tareas en el futuro, Luis Jorge de Luna comenta que el desarrollo de robots con capacidad de aprender, es un paso en la dirección correcta.
El científico mexicano calcula que los robots tardarán más en llegar a Latinoamérica que a otros países. “Nuestra región no se caracteriza por invertir mucho en investigación y desarrollo. Los países desarrollados disfrutarán de estos avances mucho antes que América Latina, pero eventualmente terminará siendo normal tenerlos en todo el mundo. Probablemente veremos robots similares de 3 a 5 años después de que sean implementados en Europa o Estados Unidos.”
¿Podría desarrollar el ser humano sentimientos hacia un robot?
Una de las características más especiales del ser humano es la capacidad de sentir. Se siente cariño por la familia, la mascota e incluso hay objetos a los que se le da un valor sentimental. Falta ver qué pasará cuando se tenga la constante compañía de un objeto con características humanas, que puede hablar, actuar y demostrar sentimientos y cuya única diferencia consista en que está compuesto de cables y una computadora.
Según la biomédica Rocío Cabrera, los robots humanoides formarán poco a poco parte de nuestra vida diaria. “Con el paso del tiempo aprenderemos a integrar a los robots a nuestras vidas, así lo hemos hecho con el resto de las tecnologías. Sin embargo, debemos recordar que serán utilizados para mejorar y facilitar, no para sustituir, la interacción entre humanos”, afirma la mexicana ubicada en Francia.
Los robots pueden realizar muchas actividades autonomamente. Los robots diseñados para ayudar en el hogar, se les darán indicaciones, como cargar el lavavajillas y lo harán. Sin embargo tras cada una de estas acciones hay un algoritmo programado. Los robots no tienen voluntad propia y probablemente nunca la tendrán.

Robots españoles


Así son los robots españoles que desactivan explosivos o realizan misiones militares

    Mucho hemos visto y leído en ciencia ficción sobre los robots que dominan la tierra, los que adquieren sentimientos humanos o los que acaban sustituyéndonos en las labores diarias. Pero lejos de esta imagen de película, ya hay robots que realizan labores de mucho peso y que responden a algunos de los desafíos del siglo XXI.
Del 24 al 28 Noviembre se celebra la European Robotics Week, una semana con más de 300 eventos relacionados con la robótica en toda Europa, que ha sido el marco de presentación en Madrid de la cuarta jornada de robótica organizada por la empresa GMV. Mostrar el estado actual de la tecnología robótica y sus múltiples aplicaciones es, sin duda, uno de los principales objetivos de esta jornada en la que participan desde empresas privadas como universidades y público en general, incluidos niños.
La robótica se entiende como el próximo gran paso en la revolución digital, sobre todo a la hora de poder dar solución a problemas como la conducción autónoma, la ejecución de tareas repetitivas o la sustitución de operadores en condiciones peligrosas o perjudiciales para la salud. De hecho, el entorno industrial (vigilancia e inspección de instalaciones y líneas de distribución), la exploración (espacial y submarina), la salud (operaciones quirúrgicas y cuidado de nuestros mayores) o la educación (experimentación con kits de robótica), son sólo algunos de los sectores que ya están utilizando robots a día de hoy.
Para dar fe de la eficacia de toda esta maquinaria, compañías como la española Proytecsa han trasladado a su robot aunav.NEXT hasta el evento para demostrar la fuerza del mismo y su precisión (ver vídeo), dos cualidades muy importantes en este caso porque el robot Aunav está diseñado para desactivar explosivos. Por su parte, el modelo aunav.EOD, ha sido diseñado y desarrollado junto con el Cuerpo Nacional de Policía y las unidades TEDAX para luchar contra el terrorismo en España. Su enorme capacidad para levantar pesos combinada con su alta precisión permite a los artificieros responder con eficacia cuando se presentan situaciones con artefactos tanto en operaciones EOD como CIED, vehículos bomba o amenazas con material nuclear, radiológico, biológico o químico (NRBQ).
No menos sorprendente es el robot Avatar diseñado por la española Robomotion. En este caso, con un cuerpo muy inferior a los anteriores, pero no por ello menos precisión, Avatar está destinado a realizar misiones tácticas de reconocimiento, vigilancia y manipulación de objetos peligrosos en entornos de alto riesgo.
Por su parte, GMV ha optado por enseñar un robot de inspección de petróleo y gas que se convertirá en el primer robot autónomo para servicios de inspección en una planta industrial de la empresa petrolífera TOTAL. Se trata de un robot oruga que incorpora una cabeza basculante con el fin de superar pequeños obstáculos como piedras, aceras y subir escaleras. Su capacidad es tal, que fue concebido como una plataforma de búsqueda y rescate de personas en ambientes hostiles como entornos urbanos semidestruidos debido a los efectos de terremotos.
La marca España también está presente en compañías como Robotnik, con un robot, Summit XL, que destaca tanto por su gran capacidad de carga (hasta 65Kg), como por su versatilidad. Bajo el Centro de Automática y Robótica de la Universidad Polítecnica de Madrid, no han faltado los drones o los robots capaces de seguir a personas.